Aspectos psicologicos en equipos de formación
LA MOTIVACIÓN
Un aspecto crucial a entender por el entrenador, serán los motivos de participación en los programas deportivos de sus alumnos y las conductas de estos en las distintas competiciones que ya aparecen a estas edades.
En numerosos estudios, ha quedado demostrado que niños y niñas prefieren tener éxito en el campo deportivo a tenerlo en el aula. Incluso si tuvieran que fallar en alguno de estos dos campos, los niños elegirían fracasar en el aula, aunque las niñas se decantarían por fallar en el deporte.
Este hecho, demuestra la gran importancia que el niño concede a su actividad deportiva. En cambio, a pesar de esto, el mayor índice de abandono competitivo aparece entre los 12 y los 16 años.
Sin duda, entran en juego un gran número de variables, pero quizás la causa más significativa sea la percepción del estrés competitivo por parte de los deportistas jóvenes cuando se enfrentan a una competición.
Debemos tener muy en cuenta que meta competitiva adquiere el niño/a. El niño puede buscar la comparación con los otros compañeros (comparación social) o fijarse en la mejora de su propio rendimiento (dominio o maestría deportiva).
Los niños que utilizan la comparación social, usan los resultados de ganar o perder para fijar su éxito o fracaso, por tanto su orientación es hacia el resultado. En cambio los otros, su éxito o fracaso dependerá de la mejora o no de su propio rendimiento. Estarán por tanto orientados hacia la ejecución propia.
Otro aspecto a tener en cuenta, es el hecho de la aprobación social de aquellos que son significativos para el niño (padres, entrenadores, espectadores...). Cuanto más pequeño es el niño, más busca la aprobación social y el esfuerzo es el determinante más importante de esta aprobación social. (“Cuanto más me esfuerce, mejor me valorarán los demás”).
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PRINCIPALES METAS MOTIVACIONALES DEL NIÑO DEPORTISTA
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MAESTRIA DEPORTIVA Mejora de su propio rendimiento |
COMPARACION SOCIAL La mejora depende del grupo. Soy bueno dependiendo del nivel de los demás |
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APROBACION SOCIAL Busca la aprobación de la gente importante que le rodea (padres, entrenador...) |
PREMIOS El niño ve que mejora según las medallas, copas, etc. |
Los niños pequeños realizan deporte porque les divierte (dominio deportivo), pero poco a poco quieren agradar a los demás y ser reforzados por ello (aprobación social). La edad que nos marca una referencia clara de este hecho oscila entre los 11 y los 12 años. Numerosos estudios han demostrado que los niños hasta esta edad, no son capaces de distinguir entre la habilidad y el esfuerzo. Para ellos ambos conceptos son similares. Los niños menores de 12 años se centran en el esfuerzo para agradar a los demás. Así, si son reforzados o criticados por su habilidad se sienten animados o abrumados, ya que no son capaces de evaluar bien su habilidad.
En cambio, en los niños mayores de 11-12 años, la actitud cambia y pasan a centrarse en el resultado. Ganar o perder significa mejorar o empeorar según los casos. El niño que gana se percibe a sí mismo como competente, en cambio el niño que pierde se percibe como no apto para el deporte. Por tanto su participación en una competición tendrá un carácter estresante. Tal y como está estructurado hoy día el deporte son muy pocos los ganadores y muchos los perdedores, por eso no es de extrañar que el abandono deportivo se incremente en estas edades.
En el deporte infantil, la figura del entrenador es crucial. La importancia que éste le concede al ganar o perder, será una pieza fundamental para la evaluación que realice el niño de su actuación en la competición.
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Si ganar o perder es lo más importante, también lo será para el alumno y debido a que el niño con menos de 12 años no discrimina bien cómo ha sido su actuación, los comentarios del entrenador será el criterio por el cual el niño evalúa su actuación. Si por el contrario el entrenador independientemente del resultado enfatiza la maestría, ayudará al niño a discriminar poco a poco su ejecución de lo que es el resultado final de la competición.
EL ENTRENADOR DEBE ENCARAR AL NIÑO-JUGADOR HACIA METAS DE EJECUCIÓN Y NO DE RESULTADO. Las metas serán realistas, a corto y a largo plazo, alcanzables, difíciles y controlables por el jugador. (Una meta de resultado sería por ejemplo ganar el partido. En cambio, una meta de ejecución, podría ser mejorar mi técnica de tiros libres o de hacer buenos pases con ambas manos).
Sin duda, el objetivo principal del deporte infantil es la diversión. Para ello, podemos adecuar nuestro entrenamiento a dicho objetivo de distintas maneras. Modificando las reglas de juego haciéndolas más atractivas, (por ejemplo si todo el equipo toca el balón en una jugada, vale tres puntos la canasta), reduciendo dimensiones de campo de juego, etc. Si el niño no se divierte, podemos estar seguros que en poco tiempo abandonará el deporte o incluso cualquier otra actividad que realice. La motivación principal en la infancia siempre es la diversión.
LA INFLUÉNCIA DE LOS PADRES
Otra variable importante a considerar son los padres. Ellos al ser referentes principales del niño, serán los encargados de implicarse en el trabajo del entrenador y éste deberá pedir su colaboración para que tanto padres como entrenador dirijan su objetivo por el mismo camino. Por ejemplo, una pregunta tan simple como ¿te lo pasaste bien? o ¿jugaste bien?, en vez de ¿quién ganó?, hará que el niño perciba su actividad de manera distinta y probablemente poco a poco se afianzará en la idea de que el deporte hay algo más que el mero hecho de ganar.
NIVEL DE COMPETICIÓN
Conseguir que un niño se divierta compitiendo y al mismo tiempo perciba su propia mejora no es tarea sencilla, pero si poco a poco introducimos sistemas de trabajo que vayan por este camino, probablemente conseguiremos que los niños sigan practicando deporte según vayan creciendo y a la larga obtendremos mejores resultados a nivel personal y deportivo.
Exigencia alta + habilidad baja = ANSIEDAD
Exigencia baja + habilidad alta = ABURRIMIENTO
Exigencia equilibrada + habilidad equilibrada = DIVERSIÓN
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