Talento
Mil veces la gente se habrá preguntado para qué sirve o en qué podría destacar. Seguro que también habrá reflexionado sobre su vocación, bien para orientar su vida o bien para consolarse, a toro pasado, con aquello de “Yo hubiera valido para eso, lo que pasa es que no me dejaron”, expresión no por repetida menos triste.
En muchos momentos de desánimo se le habrá escapado desde lo más hondo de su ser “Es que yo no sirvo para nada”. Otros días, sin embargo, se habrá sentido feliz por alguna de sus acciones o logros, que le han hecho sentir bien y que han obtenido el reconocimiento de sus familiares, amigos, compañeros o jefes. Puede, incluso, que haya rozado la euforia. En el primer caso, le parecerá que el talento se muestra esquivo y en el segundo le parecerá que lo posee y lo sabe utilizar. La cara y la cruz de ese vaporoso concepto del talento, que nos parece tan escurridizo como misterioso.
Sin embargo, estamos rodeados de ejemplos de talento. Todos, en mayor o menor medida, poseemos alguno. Existen personas que aprovechan maravillosamente sus talentos, mientras que otras los desaprovechan. Algunos, sencillamente los desconocen, no habiéndose parado ni si quiera un instante a reflexionar qué talentos pudiera tener y eso no deberíamos permitírnoslo nunca.
Tradicionalmente, la ciencia ha otorgado mayor protagonismo a la inteligencia que al talento, aunque no son términos equivalentes. El talento es algo mucho más complejo y difícil de definir que la inteligencia.
Conocer nuestro talento, aplicarlo y desarrollarlo, será fundamental para encontrar nuestra felicidad y nuestro lugar en la sociedad.
¿Qué es el talento?
Talento es una palabra proveniente del término latino “Talentum” que a su vez nace del griego y que significa balanza, peso. En tiempos evangélicos, era una moneda imaginaria, valorada por equivalencias en peso. Aunque nunca se acuñaron monedas llamadas talentos, siempre se asociaron a una medida de la riqueza. También el talento que cada persona alberga, no tiene una base real, ni material.
Es una suma de capacidades, innatas o adquiridas, que nos permiten desarrollar con especial destreza, habilidad o acierto, algunas de las posibles facultades humanas.
El talento, aunque reside en última instancia en nuestro cerebro, se puede expresar de formas muy distintas. El error más habitual, es confundir talento con inteligencia. También en ocasiones el talento se confunde con la consecución de determinados objetivos o con una característica personal muy concreta, como la capacidad de trabajo o de ambición. No se debe confundir tampoco talento con formación, con cultura o con educación. Lógicamente un talento cultiva brillará con mayor intensidad.
EL TALENTO ES UNA APTITUD Y UNA ACTITUD. Uno de los rasgos del carácter de las personas más definitorios es la voluntad. Llamamos fuerza de voluntad a nuestra capacidad de esfuerzo. Todos podemos plantearnos metas y esforzarnos en conseguirlas. El talento se desarrolla con tesón y voluntad. Rudyard Kipling en su libro “El éxito comienza en la voluntad” dice:
y muchos cobardes han fracasado antes de haber empezado su trabajo.
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¿El talento, nace o se hace?
El talento NACE, pero también HAY QUE HACERLO, hay que desarrollarlo.
Tener talento no solo significa una especial capacidad para realizar una tarea con singular pericia. Es algo más. También supone el encontrar nuevas vías para realizar esa misma tarea. EL TALENTO SUELE LLEVAR CREATIVIDAD. La creatividad es una de las expresiones más excelsas de talento.
El talento influye en nuestra felicidad (la felicidad no es un fin, sino una consecuencia), en nuestro comportamiento y en la forma en la que nos ven los demás.
El talento tiene mucho que decir en nuestro status y rol. Es cosa de poco talento el que se nos suban los cargos a la cabeza, despreciando a los que consideramos inferiores.
¿Puede tener talento un robot o un ordenador, o por ejemplo un piloto automático de un avión?
Aunque un robot pueda tener las apariencias de talento artificial, será en todo caso, un talento seriado, preprogramado y predecible. Algo muy diferente al talento humano.
¿Cómo descubrimos nuestros talentos?
Descubrimos nuestros talentos PROBANDO.
Algunos descubren sus talentos de forma rápida pero no es lo normal. No existen fórmulas mágicas para identificar nuestro talento. Sin embargo, podemos aconsejar algunos principios generales que nos facilitarían el conseguirlo:
- Crear, en la familia, escuela y sociedad un ambiente que reconozca y valore las distintas expresiones e iniciativas de los niños/as.
- No tener miedo ni reparo a probar y conocer distintas actividades.
- Dejarse llevar por las actividades, oficios y aficiones que más nos atraen. El talento suele guardar una relación con la VOCACIÓN.
- Adquirir una mentalidad de auto superación.
Qué decir a los que no encuentran su talento y dicen: “No sirvo para nada. ¿Qué hago?”
Primero, decirles que eso es falso porque todos podemos hacer unas cosas mejor que otras. En mayor o menor medida, todos guardamos talento que espera ser expresado.
Segundo, que nadie diga eso nunca porque es una rendición y el deseo de auto superación nunca debe abandonarnos en la vida. La competición con nosotros mismos, intentando conseguir lo que podamos dar en función de nuestras posibilidades, es uno de los más firmes cimientos de nuestra felicidad.
¿Qué hacer?
Explorar posibilidades, estar abiertos y esforzarnos.
¿Se puede educar el talento?
Sí. La educación no se debería limitar a nuestra socialización, valores y conocimientos; debería ayudarnos también a conocernos mejor, para permitir descubrir y orientar nuestro talento, facilitando su desarrollo.
Jacinto Benavente
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