Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información Aceptar
Volver a Blog

Sistemas de juego ofensivo en baloncesto

08-08-2022

Un sistema de juego es el conjunto de medios técnicos/tácticos individuales y medios tácticos/técnicos colectivos básicos y específicos de cada manifestación deportiva, que el entrenador selecciona, ordena y distribuye tanto espacial como temporalmente para resolver los problemas en las diferentes fases del juego, ataque y defensa, con la máxima eficacia.

Estas decisiones están supeditadas al conocimiento de las características de los propios jugadores y de los adversarios. La aplicación práctica tras el conocimiento y el entrenamiento corresponde a los jugadores.

Existen diferentes 4 posibilidades de desarrollar un sistema de juego ofensivo dependiendo de la cantidad de normas establecidas y la rigidez que el entrenador aplique a cada sistema. De menor a mayor rigidez tenemos: 

1) Sistemas de ataque libre: juego libre

Donde no se contempla una secuencia previa de movimientos de los jugadores. Serán ellos quienes decidan espacios, la manera y el momento de ocuparlos. Debe existir un elevado grado de comunicación motriz entre todos un cada uno de los jugadores para interpretar las acciones de sus compañeros.

Una manera más coloquial o básica de definirlo sería: cada jugador se mueve por donde quiere, es decir, hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere, sin ninguna norma (por eso es libre) aunque eso sí, respetando siempre el reglamento de juego y el sentido común. 

2) Sistemas de ataque por conceptos: juego por conceptos

Existirán una serie de normas generales a tener en cuenta, no obstante (al igual que en el modelo mixto de estrategia) en función de la lectura de la competición podremos variarlas e intentar nuevas opciones.

Por ejemplo: después de pasar es obligatorio ir a hacer un bloqueo indirecto o directo o cortar. Todos los jugadores independientemente de la posición en la que jueguen deben realizar el mismo concepto. 

3) Sistemas de ataque organizado: juego organizado

Tiene las mismas bases establecidas que el juego por conceptos, pero mucho más ampliadas. Es decir, hay una serie de normas establecidas, pero éstas pueden ser diferentes dependiendo de las posiciones de los jugadores. En este caso no todos los jugadores realizan el mismo concepto, sino que por ejemplo los jugadores exteriores, después de pasar deben cortar y el interior del lado fuerte debe hacer un bloqueo indirecto al interior del lado débil. Como este ejemplo se pueden poner muchas otras opciones dependiendo del nivel de nuestros jugadores, características propias y del rival, momento y tiempo de ejecución, lugar donde se realiza la acción, etc. 

4) Sistema de ataque sistematizado o estructurado: sistema

Se determinarán previamente los medios tácticos a utilizar, su secuencia, jugadores a realizar, parte del campo y sus posibilidades de actuación.

También podríamos establecer una clasificación en base al tipo de defensa a que se enfrentarán:

1) Sistemas de ataque contra defensas individuales, sistemas de ataque contra defensas zonales o sistemas de ataque contra defensas mixtas. 



Contraataque

Antes de atacar de manera posicional en nuestro campo ofensivo, tenemos el contraataque. El concepto de contraataque en baloncesto se basa fundamentalmente en la respuesta ofensiva veloz frente al avance del rival. Es decir, responder lo más rápido posible, con acciones efectivas, las acciones defensivas del equipo oponente. Estos dos conceptos: velocidad y efectividad son elementos clave en la ejecución del contraataque

En referencia al contraataque, nos encontraremos con dos tipos de divisiones:

- por las calles que se utilizan (contraataque de 3 o de 4 calles);

- por la manera de avanzar: contraataque clásico (sobre bote, aunque debemos evitarlo siempre que sea posible);

- el contraataque universal (sobre pase, generalmente uno o dos).

Transición ofensiva

La fase de juego desde que termina el contraataque hasta que comienza el ataque posicional es lo que se denomina Transición.

Una transición es tanto más efectiva cuanto más orden y continuidad encontramos en su desarrollo. Debemos evitar, por tanto, diferencias de ritmo entre estas fases, provocando peligro en todas las acciones que se desarrollen. Debemos entender la transición como un continuo y no una fase intermedia de colocación de jugadores para desarrollar un ataque más estructurado.


Evidentemente la transición debe estar íntimamente relacionada con la estructura del contraataque que hemos elegido y con las características de nuestros jugadores.

Como una simple información os diremos que los datos obtenidos en diferentes estudios y análisis tanto cuantitativos como cualitativos realizados en numerosos partidos profesionales, revelan las siguientes conclusiones estadísticas:

- El principal método de juego es el ataque posicional (74.6%), mientras que el contraataque se utiliza como segunda opción (25.4%),

- El 75% de los ataques posicionales tienen una duración de entre 13 y 18 segundos.

- La duración de los contraataques es en un 70% de entre 4 y 6 segundos.

- 1x1 es la estructura táctica más utilizada por los equipos.

- Los indicadores de rendimiento que establecen diferencias entre los equipos son: puntos anotados, % tiros libres, faltas cometidas, faltas recibidas y ratio ofensivo. 

Ahora que ya sabemos todas las opciones que tenemos… veamos cual es el mejor sistema de juego para utilizar.



¿QUÉ SISTEMAS DE JUEGO UTILIZAR?

A la hora de diseñar un sistema de juego el entrenador se encuentra ante el dilema de elegir el modelo más adecuado. Esta selección puede realizarse en función de un sistema teórico conocido o en función de las características de los jugadores.

Una opción que tenemos es realizar una adaptación de los jugadores a un sistema de juego teórico previamente concebido por otro entrenador.

Otra opción diferente es la creación de un sistema de juego a partir de las características de los jugadores que forman parte del equipo.

La otra posibilidad que tienen los entrenadores para decidir los sistemas de juego de sus equipos es tener como base un sistema de juego, y a partir de él, realizar las adaptaciones oportunas a las características que poseen los jugadores. Adaptación tanto de jugadores como del sistema.

La primera de las posibilidades es utilizada con bastante asiduidad por los entrenadores, puesto que las disposiciones iniciales, subestructuras, roles, relación espacio/tiempo, etc., están establecidas previamente, adaptando el entrenador a sus jugadores a dichos elementos.  Esta opción es la que menos te recomendamos ya que puede suponer que no se le saque el máximo rendimiento a cada uno de los jugadores del equipo, pues se adapta el jugador a una estructura definida, no desarrollando su máxima potencialidad.

La segunda de las opciones permite obtener el máximo rendimiento a las características individuales y colectivas de los jugadores puesto que se adapta el sistema al jugador. Esta opción obliga a los entrenadores al estudio, análisis y elaboración de los elementos componentes de un sistema de juego para poder obtener un rendimiento. Los entrenadores deben tener una formación deportiva teórica y práctica elevada.

La situación intermedia es la que aplican los entrenadores que, gustándoles la distribución y aplicación de las estructuras de un sistema de juego, tratan de adaptarlo a las características de sus jugadores para sacar el máximo rendimiento, tanto al sistema como a sus jugadores.

Lo más importante es dar a tu equipo las herramientas que necesita para su eficacia y eficiencia ofensivas.


 

La rigidez en los sistemas de juego

Cada entrenador deberá establecer el grado de libertad o rigidez con la cual quiere que sus jugadores apliquen los diferentes sistemas seleccionados.

Son múltiples las variables que los entrenadores tienen en cuenta a la hora de limitar las posibilidades de ejecución de sus jugadores. Algunas de las más habituales son: el espacio donde está el jugador, el dominio de acciones técnico/tácticas que el jugador posee, el nivel del oponente, el grado de colaboración de los compañeros, el nivel de oposición de los adversarios, el momento temporal dentro del desarrollo del sistema, el resultado del partido, etc.

Cada uno de todos estos sistemas hay que entenderlos dentro del contexto en el que se desarrollan, no siendo necesariamente aplicables en otros entornos.

Para conseguir una alta efectividad en la aplicación de los sistemas de juego es necesario que éstos se apliquen durante el entrenamiento, para alcanzar un dominio básico de todas las opciones de eficacia y así poder comprobar su rendimiento. Una vez dominados los sistemas de juego en el entrenamiento, deberán aplicarse durante la competición real.

La propuesta de aplicación metodológica que yo recomiendo para enseñar un sistema ofensivo sería analítico-progresiva. En esta propuesta se realiza una descomposición de la tarea en partes. Se iniciará la secuencia de aprendizaje del sistema desde la primera parte y con menor dificultad, una vez superada esta parte se le van sumando los siguientes movimientos. Es una metodología sumativa.

Es decir, no es aconsejable enseñar todo el sistema completo a la vez sino dividirlo en muchas partes y preparar ejercicios para trabajar cada una de ellas. Por ejemplo aunque parezca que sea una acción muy simple, si el sistema comienza con una pase del base al alero, hacer un ejercicio de recepción para que los jugadores asimilen completamente cómo queremos que sea ese pase, cómo queremos que sea esa recepción, en qué zona del campo, cuál es el mejor uso de las manos del receptor o la posición de sus pies o el ritmo de ejecución o si hay posibilidad de hacer una puerta atrás y que el jugador aprenda a leer todas las opciones técnico-tácticas que tiene en función de lo que haga su defensor, al igual que dependiendo de la decisión final que tome el receptor, qué deben hacer sus compañeros. Y así sucesivamente con todos los movimientos del sistema para que exista una progresión en la enseñanza y por ende en la asimilación por parte de los jugadores.

Debemos tener un orden lógico que debe ser consecuente con los aspectos técnicos, tácticos y estratégicos que los jugadores pueden realizar. No podemos plantear situaciones estratégicas y tácticas muy complicadas si los jugadores no tienen adquiridos una serie de elementos técnicos imprescindibles para desarrollar las acciones de juego.

Es evidente que los feedbacks suplementarios deben estar adecuados a los objetivos determinados para la tarea y a las prioridades marcadas por el propio entrenador.

Existen aspectos tácticos y técnicos comunes a diferentes sistemas de juego. Esto hace que el aprendizaje de dichos sistemas se realice de una forma más rápida, ya que los aprendizajes realizados para un sistema de juego, tanto en defensa como en ataque, pueden ser utilizados para aplicarlos a otros sistemas (es lo que llamamos: transferencias), optimizando así el tiempo de entrenamiento.

Al igual que existen transferencias entre sistemas de juego, existen también algunas interferencias que pueden dificultar el aprendizaje. Puede ser que, en dos sistemas diferentes, los conceptos y ajustes posicionales de los jugadores que no participan en la acción principal, sean diferentes. En este caso, los aprendizajes no consolidados de un sistema podrían dificultar el aprendizaje de otro sistema, creando cierta confusión. Dicho desorden provocará indecisión en la toma de decisiones de juego por parte de los jugadores. Por lo tanto, es mucho más aconsejable que prioricemos en que los jugadores aprendan a leer las diferentes situaciones que se encontrarán y a actuar en consecuencia más que a realizar una serie de movimientos predeterminados. 

Tened claro que tanto en categorías de formación como en el baloncesto profesional nos encontramos con el problema de que nuestros jugadores tienen dificultad para interpretar las situaciones de ventaja que el juego ofensivo nos da frente al rival. Los jugadores habitualmente asimilan un sistema de juego y lo desarrollan de manera mecánica, con una mal denominada “disciplina táctica” y en otras ocasiones automatizan una “coreografía” que se rompe en cualquier momento sin más criterio que la decisión de finalizar por parte de un jugador. Nosotros no estamos en contra de la aplicación de sistemas de juego, pero creemos que éstos, en ningún momento pueden ser la base sobre la que construir el juego del equipo, sino más bien un apoyo o complemento a un estilo de juego, por conceptos simples o complejos, con mayor o menor organización, elegidos por el entrenador, ajustándose a las características individuales de sus jugadores y también a la configuración o estructura del equipo.

Para finalizar, decirte que creemos que es esencial que en tu filosofía de juego se vean reflejadas las virtudes de tu equipo, y elegir sistemas que se adapten a los fundamentos en que se sustentan esas virtudes.

 


Posts relacionados

Blog