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Historias de superación de la NBA (III): John Starks

23-05-2022

John Starks (1965) es uno de los jugadores más carismáticos que ha pasado por los Knicks de New York en las últimas décadas, convirtiéndose en uno de los jugadores más queridos del Madison en la década de los 90.

Starks fue un escolta con un gran tiro exterior y una intensa defensa que, durante aquella época, fue considerado uno de los pocos jugadores capaces de parar a Michael Jordan.

Junto con Ewing, llevó a su equipo a las finales de 1994. En el 6º partido de aquellas series estuvo a punto de darle el anillo a los Knicks, pero, tras un gran encuentro, el lanzamiento que les iba a dar la victoria fue taponado por Olajuwon, forzando el 7º encuentro que posiblemente, fuese uno de los peores partidos jugados por Starks, quien terminaría el encuentro con un total de 2 de 18 en tiros de campo. 

En su currículum particular encontramos una aparición en el All-Star de 1994, una elección como mejor 6 hombre de la liga en 1997 y fue incluido en el 2º quinteto defensivo de la temporada 1992 -93.

Dicho así, parece que llegar a jugar en la NBA y ser el mejor en algún aspecto sea una tarea sencilla, pero la verdad es que suele ser un camino largo y tedioso.

John Starks nació en Tulsa, Oklahoma. Creció en el seno de una familia monoparental, en un ambiente poco estructurado. Un hermano suyo cumplió condena en prisión durante un periodo largo de tiempo. En su ciudad natal asistió a la Tulsa Central High School donde sólo jugó un año en el equipo de baloncesto.

Después del instituto, se matriculó en el Rogers State College en 1984. Durante su estancia en Rogers State, Starks formó parte de la "escuadra taxi" del equipo de baloncesto para sustituir a los jugadores lesionados o suspendidos; los jugadores de la escuadra taxi no se vestían y, en cambio, veían los partidos desde las gradas. Sin embargo, Starks fue expulsado de Rogers State por robar el equipo de música de otro estudiante en represalia porque éste irrumpió en el dormitorio de Starks y la universidad le responsabilizó a él y a sus compañeros de habitación de los daños.

Starks se trasladó al Northern Oklahoma College en la primavera de 1985, entró en el equipo de baloncesto de allí y fue condenado a cinco días de cárcel por el robo. Cumplió la condena durante las vacaciones de primavera. En el otoño de 1985, Starks promedió 11 puntos por partido con Northern Oklahoma, pero abandonó la universidad tras ser sorprendido fumando cannabis en su dormitorio. Tras trabajar en un supermercado Safeway, Starks se matriculó en el Tulsa Junior College en el verano de 1986 para obtener una licenciatura en empresariales. Mientras jugaba al baloncesto intramuros, llamó la atención de Ken Trickey, el antiguo entrenador de la Universidad Oral Roberts, que por aquel entonces estaba creando un programa de baloncesto para el Oklahoma Junior College. Starks jugó allí durante una temporada y luego obtuvo una beca en la Universidad Estatal de Oklahoma en 1988, donde terminó su carrera universitaria.En esta última Universidad, promedió promedió 15.4 puntos, 4.7 rebotes y 4.6 asistencias por encuentro. Aun así, sus buenos números no le sirvieron para que las franquicias NBA se fijaran en él, quedando fuera del draft de 1988.

A pesar de todo, logró una plaza en la plantilla de los Warriors como agente libre, pero fue despedido de cara a los play-offs, tras disputar únicamente 36 partidos, a una media de 8 minutos en pista en cada actuación, en los que promediaría 4.1 puntos, 1.1 rebotes y 0.8 asistencias.

En el verano de 1989 no lograría un hueco en ninguna de las plantillas de las franquicias de la NBA, por lo que tuvo que recurrir a la CBA, fichando por los Cedar Rapids Silver Bullets, equipo en el que destacaría (21.7 puntos, 5.3 rebotes y 5.5 asistencias por encuentro), lo que le valdría para participar en el All-Star de aquella liga de desarrollo.

Pese a sus buenos número y sus esfuerzos, aún tuvo que jugar en la WBL (World Basketball League) con los Memphis Rockers para lograr una segunda oportunidad, que llegaría de la mano de los Knicks en el verano de 1990.

Los Knicks creyeron en aquel jugador de ya 25 años que mostraba una actitud y ética de trabajo irreprochables, proporcionándole un contrato de 120.000$. Por suerte o por desgracia, durante la pretemporada se lesionaría el tobillo intentado realizar un mate por encima de Pat Ewing. Esa lesión le impediría debutar con los Knicks hasta diciembre de 1990, pero también le salvaguardaría de ser cortado, ya que la normativa NBA impide cortar del roster a un jugador incluido en la lista de lesionados. Debutaría el 7 de diciembre en la cancha de los Bulls. Jugó 10 minutos en los que anotó 4 puntos y realizó 2 asistencias. La frase “todo sucede por algo” parece que cobra sentido con John Starks.

Poco a poco iría ganándose minutos en pista, convirtiéndose en un recambio de garantías de Gerald Wilkins. En la parte final de la temporada, y aprovechando una inoportuna lesión del hermano de Dominique, Starks saldría de titular durante algunos encuentros, firmando actuaciones como los 25 puntos, 1 rebotes y 4 asistencias. Starks acabaría la temporada con unos prometedores 7.6 puntos, 2.1 rebotes y 3.3 asistencias de media. Había llegado para quedarse.

La 2ª temporada (la 1991-92) de Starks en los Knicks sería la de su afianzamiento en la liga. Establecido ya su rol de escolta de rotación que ofrece descanso al titular Gerald Wilkins, sus minutos irían creciendo y su protagonismo aumentaría de forma exponencial. A pesar de salir los 82 partidos de la liga regular desde el banquillo, lograría unos estupendos 13.9 puntos, 2.3 rebotes y 3.4 asistencias por encuentro, lo que le situaría entre los mejores sextos hombres de la competición. Además, se había ganado el corazón de los aficionados del Madison gracias a su pundonor y su carácter ganador. La siguiente temporada daría el salto a la titularidad, convirtiéndose en un hombre clave en los exitos cosechados por los Knicks a mediados de la década de los 90.

Su ciclo en los Knicks acabaría en el verano de 1998. Ya con 33 años cumplidos, dejaría la Gran Manzana como líder histórico en los Knicks en triples convertidos (982), además de dejar su impronta en la memoria colectiva de una de las franquicias más famosas de toda la NBA. Comenzaría entonces un periplo por Warrios, Bulls y Jazz, dejando el baloncesto en activo en la temporada 2000-01.

Para conocer más acerca de la biografía de este bravo jugador, es realmente recomendable su autobiografía “My Life”.


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