Final de baloncesto de las olimpiadas de 1972: URSS vs Estados Unidos
Respecto a los equipos, el equipo americano estaba entrenado por Henry Iba, doble campeón olímpico, aunque muchos creen que hubiera sido mejor que el equipo hubiese sido entrenado por John Wooden, que aún estaba en activo y venía de ganar varios partidos con UCLA. Tampoco estuvieron presentes en el equipo jugadores de gran calibre, como Julius Erving o Swen Nater, que, pese a estar en la fase de preparación, finalmente no participó en los juegos olímpicos.
Henry Iba en la actualidad

Vladimir Kondrashin
Ambos equipos llegaron a la final invictos. Los americanos habían arrasado la mayoría de sus rivales, sólo España y Brasil lograron poner un poco de resistencia. Por su parte, la URSS doblegó no sin problemas a la Yugoslavia de Cosic, que se quedó fuera de las semifinales tras un triple empate con Italia y Puerto Rico que clasificó a los transalpinos. Fue en semifinales donde los de Kondrashin sufrieron de lo lindo ante Cuba, de la que no lograron despegarse hasta mediados de la segunda parte gracias al buen hacer de Aleksandr Belov (67-61). Como se esperaba, las dos superpotencias se encontraban de nuevo en la final, aunque no era la primera vez, ya que ambos países habían llegado a la final en los juegos olímpicos de 1952, 1956, 1960 y 1964.
La tragedia sacudió los juegos olímpicos. Varios encapuchados perpetraron un ataque terrorista contra atletas judíos que conmocionó al mundo, y se valoró en suspender los juegos olímpicos. Sin embargo, el polémico Avery Brundage, en un famoso discurso, alegó que "The Games must go on".
La final se juego el 9 de septiembre de 1972 a las 23.30, para que el partido se jugase en el prime time americano. Ambos equipos tiene fallos en los primeros minutos. La URSS consigue la delante gracias a los rápidos contraataques de Sakandelidze. La defensa soviética está muy bien posicionada, y los americanos no consiguen estrenarse en el electrónico hasta el minuto cuatro con un tiro libre de Dwight Jones. La URSS va marcando el ritmo del partido. El partido se está jugando al ritmo que más interesa a la URSS. El marcador señala 21-11 después de 12 minutos. Los americanos ajustan la defensa sobre Belov y reducen distancias hasta el 26-21 al final de la primera parte.
La segunda parte sigue el mismo ritmo que la primera. Los de Iba no logran zafarse de la férrea defensa soviética, anclada en la presencia en la zona de Alzhan Zharmukhademov y Boloshev. Las canastas se suceden a cuentagotas y la URSS sigue manteniendo una exigua ventaja de 5-6 puntos. La tensión se palpa en el ambiente, hasta el punto en que Korkia y Jim Brewer se enzarzan en la lucha por el rebote. Los árbitros logran separarles, pero ambos son expulsados del partido. El resultado es de 44-36 cuando faltan sólo seis minutos. Ahí saltan todas las alarmas en el equipo americano. Los jugadores en pista hacen un corrillo y se conjuran para remontar el partido. Comienza la temida presión toda la cancha. La URSS tiene problemas para colocarse en ataque ante la avalancha de manos e intensidad defensiva que se les viene encima. Los nervios se hacen notar en el equipo soviético: fallos en los tiros libres, errores en los pases y pérdidas de balón. Incluso tienen que retroceder a su propio campo (no había campo atrás en ese momento) en varias ocasiones.

La URSS se agarra a su , cada vez más escasa, ventaja. El marcador señala 48-46 a favor de los soviéticos cuando se entra en el último minuto. Sergey Belov fuerza la quinta falta de Mike Bantom, pero sólo anota uno de los tiros libres. En el otro lado, Jim Forbes anota desde la media distancia para reducir la ventaja soviética a un solo punto. Quedan cerca de 40 segundos para el final. Los americanos presionan y hacen dos contra uno constantes. Con poco más de 10 segundos en el cronómetro el balón llega a Aleksandr Belov en el poste bajo. Acuciado por el reloj de posesión intenta levantarse, pero se lleva un tapón de Tom McMillen. El propio Aleksandr recoge el rechace e intenta un pase al perímetro. Error. Doug Collins lee perfectamente la acción, corta el pase y sale disparado hacia el aro rival. Sakandelidze solo consigue frenarle con una dura falta. La tensión se puede cortar en el ambiente. El joven jugador anota los dos tiros libres. Los americanos consiguen su primera ventaja en el marcador a falta de tres segundos para el bocinazo final. El resultado es de 49-50 a favor de los americanos.
Y entonces...
La URSS tenía que anotar su último ataque pero no lo consigue. Y aquí empieza la polémica. Los norteamericanos comenzaron a celebrar la victoria, pero los árbitros hicieron repetir el saque a la Unión Soviética ya que, supuestamente, su entrenador Vladimir Kondrashin había pedido tiempo muerto. La acción se repite: la URSS no anota y EEUU inicia, otra vez, los festejos. Pero, una vez más, los jueces vuelven a retrotraer la jugada alegando un problema de la mesa con el reloj de tiempo. En la tercera reanudación, el balón cae en manos de Alexander Belov, quien anota y da a la URSS la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Munich 1972, con un resultado final de 51 a 50.
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El equipo americano celebrando la victoria
Después del partido, los reclamos del equipo norteamericano fueron rechazados. Habían perdido con una racha de más de 60 partidos sin perder. El equipo estadounidense completo se negó a subir al podio a recibir la medalla de plata. A día de hoy, los americanos no reconocen aquella derrota. Incluso en su testamento, jugadores como Kenny Davis y Tom Henderson han dejado escrito que sus hijos nunca recojan las medallas de plata que se encuentran en la sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana.

Podéis ver el último minuto del partido en el siguiente vídeo.